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Descansamos medio día y salimos de viaje para La Colina del Ayer a ver si interrumpimos el ritual que traerá el invierno.
Antes de llegar a la colina hablamos con los dos Druidas que teníamos presos. Nos dice que ellos creen en el Antiguo: él es la tierra.
Barek se la juega con un conjuro tipo clarividencia y conseguimos ver lo que hay en la colina: Hay un circulo de piedras de unos 10 metros de altura en forma circular. Por su exterior otro semicírculo de dolmenes aún más altos. Hay unos 5 hombres con hachas y media docena de salmodiantes. Los salmodiantes parecen estar en un trance de gruñidos mirando a una figura en los dolmenes. Es el puto Strahd.
Nos vamos acercando a la colina con un plan. Elanor invisible robará la gema y se teleportará de vuelta. Todo irá genial. Sólo que no y además tampoco.
Um-Raqq escucha la voz de Cabán el de la lanza sangrienta al pasar por uno de los túmulos de granito: “Llevo mucho tiempo esperando a alguien que sea digno. Coge mi lanza de sangre y gobnierna estas montañas en mi lugar como hicieron los guerreos en los primeros días”. Um-Raqq se acerca a la oquedad de un túmulo donde ve los restos de un cadaver y una lanza larga. Lanza con +2 a golpear y al daño. Cuando mata a alguien con ella gana 2D6 puntos de vida temporales.
Nos metemos en el círculo del ritual. Elanor trepa como una atleta pero el pecho de la estatua que aloja la gema parece ser una jaula de ramas que impide sacar la gema. A base de esfuerzo y sus herramientas de Luthier le consigue hacer un boquete a la estatua, roba la gema, saca su arco y se teleporta como un rayo (pese a una primera pifia).