065 — De segundos desayunos, reproches y voces en la cabeza

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Vladimir es el único que escucha voces en su cabeza porque es el portador de la espada. La mete en un saco y sigue apresurado tratando de salir del túnel.

La madre de Elanor no para de reprocharle cosas a su hija.

Salimos del túnel y Lady Fidatova está lanzándole una pelota a la bestia invisible.

Elanor describe como “un activo estratégico” a Emil el alfa de la manada. Disfrutamos de un segundo desayuno que parece alegrar.

Vladimir tiene una conversación con la espada corta: Tamcreda. Forjada en el año 753 de la era del Albor del Dragón. Fue entregada como obsequio a las huestes del dragón de Argimbosholt. Pasó de generación en generación hasta que falleció su último portador en las catacumbas.

Mientras, en el desayuno, Rosita le echa la bronca a Urieth. Nos dice que en su opinión hay que tener cuidado con estos tres:

  • El híbrido mestizo de las cocinas
  • El escriba contable que casi no se mueve
  • El elfo del ocaso asesino inmortal

Tamcreda pasa por todas las manos y nadie le parece adecuado así que estamos pensando en llevarla con Ireena.

Emil se acuchilla ante Um-Raqq y le dice: “Os debo la vida, elegido. Sois el heraldo de la furia”. Necesita llegar hasta la mañana, atravesar el anillo y retar a Kyril.

Estamos a medio día de Krezk. A día y medio de los hombres lobo. Torre de Riktavio (no hay nadie). A dos días de Argimbosholt.

Al final decidimos ir a Krezk. Ireena nos recibe corriendo entre lágrimas. Aldea de Barovia atacada. Ismark prisionero. Muchos muertos.