049 — De regreso a Krezk
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De regreso a Krezk
Llegamos a Krezk y nos recibe Eugen con lágrimas en los ojos agradecido porque va a llegar un carro con abundantes provisiones de la mansión. Celebramos con un escueto guiso. Hasta Dimitri parece levantarse de la cama y se anima a tener una charla con el padre Barek.
Usamos la mañana siguiente para algunos recados:
Urieth está aprendiendo nuevos hechizos y recibe en su habitación la visita de una de las criaturas del abad, Sigfrek, muy honrado y privilegiado por servir al Abad le entrega un sobre muy elegante. Una invitación para cenar esta noche con el Abad. La invitación claramente denota un autor culto y conocedor de la cultura élfica en profundidad. La leyenda de Angroth tratando de recuperar el alma de Anaire.
Vladimir le agradece a Elanor que le salvase la vida. Se va taciturno por el pueblo y va a ver si consigue que le hagan un gambesón como el que soñó. Resulta que en la sastrería del pueblo tienen un azulejo con el emblema de la orden del Dragón. También conservan una espada rota con el mismo dragón en el pomo. Los Yusupov fueron descendientes de sargentos de armas de la orden del Dragón.
Lore! Antes de los tiempos del vampiro llegó un joven noble, Lord Argynvost, que se ubicó en el centro del valle. Decidió que su morada fuese un refugio para los que defendían el bien. Su mansión se convirtió en la casa capitular de la orden del Dragón de Plata. El mismo Lord era en sí mismo un Dragón de plata.
Montó la orden de los caballeros que deberían acabar con los que entrasen al valle a buscar un secreto oscuro.
Cuando entró el vampiro que por aquel entonces era un humano, los caballeros perecieron ante el genio de la guerra tendiendo una emboscada al dragón al que descuartizó.
Los restos de la mansión parecen haberse convertido en una mansión encantada.
Barek se va a hablar con el gobernador. Gertruda, le comenta que de vez en cuando al abad lo visitan algunos peregrinos en búsqueda de sanación.
Luego consigue hablar con el gobernador, que la verdad es que está bastante demente. Entiendo más o menos mal el paso del tiempo reciente y lo que ha pasado con su familia. Le pide en confianza que incinere los restos de su mujer ya que cree que el Abad tenía algún tipo de trato con ella.
Um-Raqq juega un poco con los niños del pueblo lanzándoles bolas de nieve. Se acerca a ver al herrero y le encarga que le hagan un escudo de combate.
Elanor habla con Ireena. Se sigue entrenando en combate tal y como le pide Vladimir y además está estudiando libros de medicina por su parte. La trata de convencer de que ella debería ser la nueva burgomaestre de Krezk aunque ella parece estar recelosa de dejarnos.
Nos juntamos todos para comer y nos ponemos al día.