050 — Hablando con el abad de Krezk
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Hablando con el abad de Krezk
Se nos ha invitado a cenar en la abadía y comenzamos a decidir lo que tenemos que hacer en estas dos horas que nos quedan por delante.
Barek y Vladimir van al cementerio a desenterrar a la familia Krezkov para incinerarla. El ataúd de Ilya está lleno de piedras y no hay cadáver. Parece haber sido extraído desde fuera. Procedemos a incinerar los restos de Ana y volvemos a prepararnos para la cena en la abadía.
Dejamos a Ireena en Krezk y los demás subimos a la abadía. En un principio vamos con la sincera intención de hablar con él y tratar de sacarle información. Subimos a la abadía y mientras pasamos por el jardín vemos que Marcena sigue atada a un poste.
Entramos y nos sentamos con el abad a la parca mesa en la que cenaremos. Todo parece bastante descuidado en comparación con la excelente carta con la que nos invitaron.
El sentido divino de Vladimir detecta cierta música agradable que se superpone a un ligero tufo desagradable.
En mitad de la conversación nos confirma, con total ligereza, que él mismo fue quien desenterró el cadáver de Illya y que lo tiene arriba en sus aposentos.
Nos cuenta sus idea sobre el Lore:
Barovia está rodeada por una capa de nieblas a modo de un mar de Éter en el que está flotando el valle. Las almas que mueren en Barovia no pueden navegar ese mar de éter y permanecen atrapadas en el lugar donde vagan salvo que sean devoradas por otros entes.
Su hipótesis es que en el valle hay una o varias criaturas depredadoras arrasando con todo que van acompañados de esta cuadrilla de rémoras o carroñeros parasitarias.
Nos dice que Ana fue consciente de los riesgos a los que se sometía si insistía en continuar con la resurrección de su hijo Ylia.
Su objetivo parece ser conseguir resucitar a Tatiana, meterla en el cuerpo de Basílica y que Strahd vuelva a ser como era cuando estaba vivo.
Los experimentos van encaminados a construir el receptáculo perfecto para ligar el alma de Tatiana. Las múltiples reencarnaciones de Tatiana parecen ser inmunes a las rémoras. Su alma siempre parece saber volver a reencarnarse y encontrar los receptáculos adecuados.
Si tuviese un receptáculo como los restos de Marina podrían servirle para construir el receptáculo perfecto.
Se sorprende mucho cuando descubre que Um-Raqq tiene algo de sangre celestial.
Strahd debió hacer algún trato con alguna entidad de la niebla y luego se hizo con los poderes de los Poderes primordiales de la tierra (Los fanes: Bosques, Montañas, Pantanos). Los ha sustituido aunque no los ha destruido. Son demasiado primordiales.
Lo interrogamos sobre las puertas de ámbar. En su momento un viajero que requería los servicios de abad le habló de leyendas de Barovia y la orden del Dragón.
Hace mucho se estableció una orden de caballeros donde había un templo con un centro de estudios al que se accedía con unas puertas de ámbar. Lo que encontraron era tan poderoso que podía atraer invasores en su busca.
Nos acaba diciendo que Barek, Um-Raqq y Vladimir tienen gotas celestiales mientras que Urieth y Elanor las tienen de oscuridad.