053 — Mira, mamá, ¡un dragón!

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Mira, mamá, ¡un dragón!

Nos cuesta 6 turnos, muchos gastos de magia y una buena somanta de palos pero conseguimos acabar con los tres caballeros. Parecían ser seres animados movidos por sus propias motivaciones no finalizadas en vida.

según estamos recuperando el resuello uno de los caballeros se vuelve a levantar. Vladimir parece pactar con él en silencio una tregua y vuelve a arrodillarse ante el altar.

Comenzamos a subir las escaleras de la torre. Urieth trata de descifrar unas inscripciones en dracónico talladas sobre un trono. “Este es el sitial de Argimbost … protector del valle de Baratok …. Pacificador de las tierras de X … vendedor de la orden Y … protector y guardián del templo de ámbar. Que su luz plateada ilumine siempre este valle.”

Barek entra en una habitación y cae al piso de abajo al poner pie sobre el podrido piso de madera.

Sobre el templo de la sala inferior hay una enorme lámpara con varias formas de dragones labrados que sujetan las velas en la antigüedad. Uno de los dragones parece aún albergar una pequeña ascua. Vladimir aúpa a Elanor que llega hasta el ascua y aviva la llama a base de astillas y algo de aceite. La llama crece con energía renovada y adopta la forma de un pequeño lagarto de fuego con alas de ceniza. Alza el vuelo y asciende por las escaleras de caracol de la torre.

La seguimos hasta la planta de arriba de la torre. Parece estar un poco más crecido que antes. Es plateado y allí donde se posa deja escarcha. En el fondo de la habitación un espectro está sentado en un trono. Quiere hablar con nosotros, pero no aquí …